jueves, 18 de diciembre de 2008

EN RECUERDO DEL RABELISTA "PURRIEGO" PEDRO MADRID

Este viernes 19 y en el salón de actos de la Camara de Comercio de Torrelavega, en la Llama, habra un nuevo encuentro, en torno a la figura y recuerdo de uno de los mas importantes rabelistas de la historia de Cantabria, Pedro Madrid. La organizacion, la Escuela de Folclore del Ayuntamiento de Torrelavega, ha tenido a bien el invitarme a realizar la presentacion y evocar la figura de este ilustre "purriego". Despues vendra lo mas importante y sera el desfile y actuacion de alumnos de la Escuela, acompañados por maestros, ya consagrados, de este tradicional intrumento, el Rabel . . .

Pedro Madrid, nació en 1923 en Tresabuela, Polaciones y por lo tanto, hoy tendría 88 años, pero, se cumplen ahora 10 años de su fallecimiento, que ocurrió en 1998.

Desde entonces, creo que esta es la 9ª edición, se realiza en Torrelavega en memoria de este instrumentista, considerado como uno de los más representativos del folklore regional, este certamen o jornada, especialmente organizada en su memoria. Pedro Madrid fue, además, maestro de la Escuela Municipal de Folclore de Torrelavega, donde ha quedado su impronta y muchos alumnos suyos que hoy son grandes interpretes de este instrumento.

Con este acto, se pretende mantener el recuerdo «de un hombre que luchó y trabajó toda su vida porque la tradición del rabel se arraigase en la comarca de Torrelavega».

Pedro Madrid alternó la guarda del ganado con la recuperación de las tradiciones comarcales hasta que, jubilado de sus tareas ganaderas, se convirtió en profesor de la Escuela de Folklore de Torrelavega. Gracias a él, el rabel pasó a ser un instrumento clásico más que rural. Era un reputado y hábil artesano, llegando a construir más de 500 rabeles, con madera que él mismo buscaba en los montes. No descubro nada, pues muchos expertos lo han corroborado, era un conocedor como pocos de este humilde instrumento, en el que introdujo la innovación de agregar una tercera cuerda a las tradicionales dos de los rabeles antiguos.

Es tradicional que las melodías vocales para solista o coro a una voz se acompañen rítmicamente a base de pandero, tarrañuelas, pito, tamboril y rabel. Pedro Madrid es un virtuoso de éste último instrumento que merece especial atención por su origen antiquísimo y elemental, pese a lo cual artistas como el mismo Pedro o, el no menos famoso Lin el Airoso de

Pedro Madrid, cuando tenía 62 años, en 1985, entre las muchas visitas que recibía en su casa de Polaciones, apareció un día de gran nevada, Mario Camus, el director de de cine cantabro, que le llevaba una cinta cassette,

para que la escuchara. Era una melodía, al piano, con la que Mario pensaba, sería el leit motiv de la banda sonora de su película, los Santos Inocentes.

Por aquel entonces, en setiembre de 1985, se publico en el Pais, una entrevista realizada por Rodolfo Serrano, en la que cuenta que Pedro se aprendió de memoria esa melodía y la paso el rabel. Pero nunca la escucho, ni vio la película en la que el participó en su banda sonora, cobrando 5.000 pesetas, se dice en esa entrevista. Poco después y tras el eco de la misma, nada menos que en el periódico de mayor tirada nacional, fuimos los de Radio Torrelavega a entrevistarle y grabarle, tocando y cantando.

No era muy hablador y mantenía su rabel, hecho de madera de tejo entre las piernas, entonce me dijo que quedaban muy pocos rabelistas, algo así como 5 o 6 y cerca de su casa había una mujer que también lo tocaba. Creo, por lo que pude enterarme mas adelante que era Adela Gomez y que debe tener los 90 años. La hizo una entrevista Pedro Jose de Cos, el de Selores, el del grupo folk “la Humera”, para el programa que dirigía y presentaba en Radio Nacional en Torrelavega, “El Labarientu” y Adela, purriega por cada poro de su piel, de Salceda, recordó a los rabelistas de su época como Pedro Madrid, Pepe Gómez, 'Quintana', su hermano Luis Gómez, pero sobre todo Pedro, del que dijo, era el que mejor hacía sonar el rabel.

También comento las diferentes maneras de tocar, como la purriega que puede recordar a la de un violonchelo pequeñín, colocándolo arriba del pecho, mientras que en Campoo se colocan el instrumento al hombro, parecido a un violín. Ella dijo que aprendió a tocar con dos cuerdas y con dos cuerdas ha tocado siempre, mientras ahora se construyen con tres cuerdas y metálicas. Algo que inventó Pedro Madrid. Con ello las subidas muy altas se acoplan mejor al modelo creado por el.

Pedro Madrid tocaba el rabel apoyándolo en las piernas. Porque aunque alguien diga que se sujetaba en el hombro, como los violines, el prefirió la forma en la que tradicionalmente lo tocaban los pastores de las montañas cantabras. No sabía música. Aprendió a tocarlo solo a los diez años y mientras hablaba, afinaba de oído. Ajustaba las clavijas, frotaba el arco, hasta que entendía que era así es como tenia que sonar.

También y en otra entrevista, esta creo que ya, cuando vivia en Ganzo, nos contó que le invitaron a ir a Santander, a un congreso de Comisiones Obreras, y allí interpretó al rabel La Internacional, contándonos que la gente se emociono al oirlo.

Pedro Madrid, la verdad o por lo menos esa impresión me dio, era un tanto pesimista, respecto al futuro de este instrumento y nos dijo que el arte de tocar el rabel se perdería inevitablemente. Y cantaba aquello de... "Lolita, por tus amores / me cobraste cuatro reales. / Lolita, no seas tan cara; / yo puse los materiales" o la picara … "Al pasar el arroyo, dijo el obispo: / si me mojo las bolas, válgame Cristo". Y volvía a acariciar el rabel mientras murmura: "Lo malo es que quedamos tan pocos que esto se terminará perdiendo".

Aquí, Pedro Madrid, se equivocó. Afortunadamente. Poco pensó que la semilla que el esparció, gracias a la Escuela de Folclore de Torrelavega, daría tantos frutos y tan buenos. Pedro Madrid fue un excelente rabelista y era admirado y querido por cuantos tuvieron la suerte de conocerle. Su arte supo enseñarlo y transmitirlos a una buena pléyade de alumnos.

En su madurez, su afición por la escritura le llevó a escribir varias obras del género del costumbrismo-realismo. Salvador García Castañeda escribió sobre Pedro Madrid escritor: … Pedro Madrid es uno de los pocos escritores de costumbres que han salido del pueblo, un autodidacta que escribe impulsado por su sensibilidad y por sus recuerdos. Lo mismo que Manuel Llano no forma parte de escuelas ni sigue el magisterio de nadie. Sus narraciones tienen el valor extraordinario del testimonio, pues todo lo que cuenta no fue solamente visto sino, vivido día a día por él.

Escribió varios relatos como "La Cotera de Tresabuela", “La matanza del cochino en el Valle de Polaciones”, en 1980; “Recuerdos de mi Valle, Polaciones”, 1986; “Los Carnavales del Valle de Polaciones”; Estampas de mi Valle”, en 1990, con prologo de Emilio de Mier; “Las bodas”, “Las Romerías”, “Los Carreteros”, “Historias de los osos”, “El duro invierno” . . .

En 2001, se publicó el libro Carácter Montañés, una recopilación de relatos, trovas y anécdotas de Pedro Madrid, el trovador Masío el de la Hayuela y el periodista Antonio Bartolomé, publicados en las décadas de los años 80 y 90, que ya estaban totalmente agotados.

Falleció a los setenta y cuatro años de edad. Recibió numerosos homenajes de recuerdo y afecto y desde 1999 se celebra en Torrelavega, donde impartió en sus últimos años su magisterio con este instrumento, un certamen de rabel en su recuerdo y como homenaje. Gracias a sus iniciativas y a su influencia, ha sido posible el luchar contra la fatídica premonición que tenía Madrid: Lo malo es que quedamos tan pocos tocando este instrumento que esto se terminará perdiendo. . .

Afortunadamente, y a la vista está, no se cumplió su premonición.

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